Tan devastador es que te aseguren que tienes un problema cuando este no existe, como que te nieguen su existencia cuando te está consumiendo lentamente. En el primer caso te crean incertidumbre e inseguridad, llegas a dudar de tu propia sanidad. En el segundo, te niegan la ayuda que tan desesperadamente necesitas.
viernes, 30 de diciembre de 2022
miércoles, 23 de noviembre de 2022
PENUMBRA DESTERRADA
Cuan terriblemente desolador que todos los ojos que se posan sobre ti te lancen una mirada de decepción y lástima profunda, en lugar de ofrecerte una sonrisa amable y decir "estoy feliz de que sigas aquí".
lunes, 21 de noviembre de 2022
INCOHERENCIA VEHEMENTE
Dicen que cuando te sientes ahogado, abrumado por las circunstancias de la vida es debido a que Dios pone un océano de por medio porque tus enemigos no saben nadar.
Justificar el sufrimiento con la necesidad de pasar por él para así experimentar crecimiento personal, superar las adversidades y a aquellos que nos desean mal es increíblemente vaga, simplista y cínica.
No es necesario un vasto océano para evitar que mis enemigos me alcancen y cesen en su persecución. Con una charca un poco profunda es más que suficiente para detener a cualquiera que carezca de la habilidad de desplazarse en el agua. Y aun suponiendo que yo sí sepa hacerlo, un océano embravecido puede engullir hasta al más habilidoso nadador, y mandarlo hasta sus profundidades más ignotas y tenebrosas por siempre.
Si las circunstancias de la vida llegan con el objetivo de que aprenda una lección, pero existe la posibilidad y alta probabilidad de que en el proceso encuentre mi fin, quizá no sean muy buenas docentes.
El sufrimiento conlleva aprendizaje, pero ello no significa que sea justificable ni mucho menos que tenga un propósito per se. Simplemente forma parte de la experiencia de estar vivo.
viernes, 11 de noviembre de 2022
BIFURCACIÓN DECISIVA
Es curioso cómo catalogamos los distintos tipos de relaciones en base a valor social y durabilidad. Porque por lo general, teniendo en cuenta las expectativas que tenemos puestas en ellas y la duración probable que creamos que esta va a tener, le adjudicamos un valor u otro. De esta forma, a más larga y estrecha vaya a ser esa relación, más valor se le otorga.
Lo que es peor aun, es que de manera arbitraria se ha decidido qué relaciones deben ser más duraderas (y dicho sea de paso, prioritarias). De manera que una amistad siempre irá por delante de una relación amorosa, y una unión familiar será prioritaria a un amigo. ¿Porqué es así? ¿Porqué creemos que un amigo será para toda la vida y un/a esposo/a no? ¿Porqué creemos que el término de familia no se debe mancillar bajo ningún concepto?
De esta forma, podemos elevar hasta las cotas más altas de forma errónea una relación que puede no ser beneficiosa para ninguno de los participantes, pero como socialmente se ha dictaminado que esta unión debe ser eterna y sagrada, no nos planteamos terminarla, perpetuando así una situación que acabará por destruirse a ella misma o por intoxicar a las personas que en ella se encuentran.
No debemos quedarnos en un lugar en el que ya solo existe la negatividad o el vacío tan solo porque es lo que se nos ha enseñado y porque es lo correcto. Lo único absolutamente cierto en toda relación, es que algún día, inevitablemente, terminarán, ya que lo que no separa la vida, lo separará la muerte. Al final lo único que nos queda es disfrutar y cuidar de nuestras relaciones presentes, ya sean familiares, amistosas, amorosas, y demás, de aquellas relaciones que aportan felicidad y nos ayudan a evolucionar y crecer como personas. Si duran hasta el día de nuestra muerte, será un privilegio. Si no, debemos dejar que cada uno siga su camino y pueda continuar en paz por la vida.
miércoles, 26 de octubre de 2022
PLENITUD DECADENTE
Ya supone un pesar para el corazón acostumbrarse a continuar existiendo sin aquello de lo que disfrutábamos a diario y nos hacía felices. Pero este es otro tipo de pesar más profundo, pues no hay origen para tal sentimiento por lo que tampoco hay dónde colocarlo. Queda deambulando en nuestro interior, de forma errática y sin destino aparente. Y hasta que no encuentre un lugar donde reposar y diluirse lentamente, continuará en nuestro interior creando un vacío inmenso.
viernes, 14 de octubre de 2022
MOTA EN SUSPENSIÓN
Te das cuenta de la relatividad del tiempo cuando tu mundo se detiene, roto en mil pedazos, mientras que el del resto sigue adelante.
miércoles, 12 de octubre de 2022
DEIDAD INDIFERENTE
No se debe interferir con la naturaleza. Cuando somos testigos de un acto que consideramos injusto en un entorno natural, no debemos inmiscuirnos para cambiar el curso de los acontecimientos. Debemos dejar que la naturaleza siga su camino, y ser meros espectadores de lo que suceda. Aunque con nuestro acto seamos capaces de aportar un poco de felicidad o de cambiarle el mundo a una pequeña criatura, debemos permanecer impasibles.
Es una afirmación del todo hipócrita viniendo del ser humano. No hay otro ser vivo sobre la faz de la tierra que haya interferido más con la naturaleza que el humano. Hemos amoldado el entorno a nuestras necesidades, cambiando completamente la morfología de los lugares que habitamos, y expulsando sin miramiento a todas las criaturas que allí moraban muchísimo antes de que nosotros llegaramos. Tampoco permitimos que la naturaleza siga su curso natural cuando enfermamos, buscando atención médica inmediata para restablecer nuestro buen estado de salud. Incluso las personas que creen en una deidad, cuando buscan consuelo o solución a sus problemas, rezan para que la intervención divina mejore sus vidas.
Pero no debemos interferir con la naturaleza, si no dejar que esta siga su curso por muy cruel que nos parezca.
Claro, la diferencia se haya en el beneficio que se pueda obtener de dicha interferencia.
viernes, 7 de octubre de 2022
NEBLINA IMPASIBLE
No cabe duda alguna de que estamos plenamente inmersos en la era de la información. Lo que antaño estaba reservado a unos pocos privilegiados, hoy por hoy se encuentra al alcance de prácticamente cualquier persona. Con tan solo teclear unas pocas palabras, obtendremos cientos de miles de posibles soluciones y respuestas a nuestras incertidumbres más profundas. En principio parece algo que tan solo puede aportar bien. No obstante, como la vida misma, tiene también su parte oscura.
No solamente somos receptores de la información que deseamos, si no también de mucha que no nos interesa en absoluto, e incluso que llega a crearnos cierto malestar. Recibimos noticias desde los rincones más recónditos del planeta, y entre todas ellas, siempre habrá al menos una que trate algún suceso desagradable.
La recepción constante de información no nos permite procesarla debidamente, menos aun si esta está relacionada con malas noticias. Esto ha hecho que algo se apague en nuestro interior con tal de preservar nuestro buen estado mental. Pero a qué coste. Nos ha costado el estar anestesiados antes la desgracia del resto de seres humanos. Somos capaces de estar comiendo tranquilamente mientras vemos como una ciudad entera se inunda. Podemos estar reunidos en familia mientras escuchamos la reciente desaparición de una joven. No nos turba el sueño el noticiario de la noche, en el que han mostrado las imágenes de un asesino.
El acceso constante a la desgracia y la desesperación nos ha quitado un poco de humanidad.
miércoles, 5 de octubre de 2022
CAJA DE CRISTAL
Nos dañan. Dañamos. En ocasiones los hacemos sin ni tan siquiera percatarnos de ello. Otras veces, lo hacemos guiados por malos sentimientos. Sea como sea, nuestro interior se resquebraja en mil pedazos, que esperan ser juntados de nuevo. Nuestra alma anhela que el mismo que ha ocasionado el daño, sea también quien lo repare. Que sea capaz de enmendar sus errores y curar nuestras heridas. Desgraciadamente, el universo no es justo y no debemos esperar que alguien que nos ha hecho daño decida reparar el mal que ha ocasionado. Frecuentemente nos veremos abandonados frente a esta tarea, y deberemos recoger los pedazos, y tratar de unirlos para volver a su estado inicial.
Aun así, se siente increiblemente injusto tener que reparar algo que otra persona ha roto dentro de ti.
lunes, 3 de octubre de 2022
LAZO ROJO
La soledad puede ser terriblemente agónica, estando rodeada de gente, y maravillosamente liberadora, compartida con alguien.
viernes, 30 de septiembre de 2022
CARRERA ETERNA
martes, 27 de septiembre de 2022
CADENAS DE PLATA
En determinadas etapas de nuestra vida nos toparemos de lleno con dificultades de grandes proporciones. Baches en el camino que nos harán creer que no seremos capaces de avanzar más y que nos encontramos ante el final del mismo. Para algunos, desafortunadamente, será así. Otros conseguirán vencer dicho obstáculo, no sin salir ilesos tras el enfrentamiento. Muchos de nuestros congéneres nos felicitarán por tan ardua azaña, y nos concederán una efusiva enhorabuena debido a que " eso que no nos ha matado, nos ha hecho más fuerte". No solo hemos salido victoriosos, si no que además la experiencia nos ha proporcionado de una fortaleza que anteriormente no poseiamos.
Tal vez sea así, y dicha experiencia sea capaz de dotarnos de sabiduría y la oportunidad de extraer algo positivo de ella. No obstante, en muchas ocasiones, lo que ocurre es que nos provoca un trauma que nos vuelve más débiles. En lugar de otorgarnos bonitas virtudes, dicho evento nos ha desprovisto de nuestra confianza, instinto, ilusión y felicidad. La herida no sana nunca, y deja una cicatriz tan profunda que nos cambia para siempre. Lo peor de todo, es el sentimiento de fracaso e inutilidad que nos inunda al no ser más fuertes, tal y como se espera.
Ante un evento traumático, no debemos asumir las consecuencias que este tendrá para la persona afectada, ya que serán completamente distintas para cada uno. Asimismo, tampoco hemos de sentir que hemos fracasado si no obtenemos nada bueno de este. El simple hecho de haber sobrevivido ya es motivo para enorgullecerse. Y es que al final, lo que no nos mata, nos deja secuelas, positivas o negativas.
martes, 31 de mayo de 2022
SENTIMIENTO DE TERCIOPELO
Hay pocas cosas que me brinden tanto deleite y felicidad como la convivencia con otro ser que no sea humano. Se trata de un tipo de unión desprovista de maldad y egoísmo, siendo genuina en todos sus aspectos. Con ello me refiero a una convivencia respetuosa, en la que no se traspasan los límites del otro y se le permite vivir tranquilamente.
No se requiere nada más que lo esencial en la vida; cuidar de quién depende de ti, compañía mutua sin la obligación de rellenar silencios, respeto hacia el espacio ajeno, estar presente cuando el otro lo necesite, y amar al otro en su conjunto.
No entiendo porqué no aplicamos los mismos preceptos para relacionarnos con otras personas.
miércoles, 16 de marzo de 2022
DEAMBULANDO ENTRE JUNCOS
Hemos maquillado la vida de tal manera que nos parezca buena, cuando en realidad no lo es. Nos conformamos con la anhedonia, la miseria y el agotamiento, convenciéndonos a nosotros mismos de que no podemos pedir más y que debemos estar agradecidos por toda la fortuna de la que gozamos, por poca que sea. Vagamos al son de los que mueven los hilos, de los que nos mantienen los suficientemente cómodos para que no nos demos cuenta de que hemos descarrilado. De que algo falló en un momento del camino, pero aun así, magullados y tullidos, continuamos avanzando. Nos alejamos cada vez más de lo que nos hacía sentir plenos y satisfechos, en unión con todo lo que nos rodea.
Y aun así, nos creemos que todo lo que puede estar bien, está bien.
viernes, 18 de febrero de 2022
DINÁMICA PERMANENTE
Aburrir.
Poca gente usa este verbo de forma positiva. En cuanto algo nos resulta tedioso o nos encontramos desprovistos de entretenimiento, al instante nos inunda esta terrible emoción. Nos sumergimos de lleno en un periodo de pasividad en el cual la inquietud comienza a entrar en ebullición, el tiempo se enlentece de tal manera que hasta se siente en el ambiente, y finalmente la soñolencia amenaza con darnos caza y llevarnos a las tierras de Morfeo.
Sin duda el aburrimiento está reñido con el amplio abanico de estímulos que nos ofrece la sociedad actual de forma constante. A todo momento y en todo lugar. Sí, incluso donde creas que se halla tu remanso de tranquilidad. En lo que respecta a la urbe, se puede decir que se trata de una fábrica incesante de estímulos: el claxon de los coches, la gente charlando en las tiendas, aviones sobrevolando nuestras cabezas, niños que van y vienen del colegio, taladros martilleando las aceras. Nuestros hogares no están exentos de esta algarabía, puesto que pocas veces podemos gozar del silencio si están en marcha la televisión, la radio, la lavadora, el horno, la nevera... Incluso estando solos llega hasta nuestros oídos de forma atenuada todo lo que ocurre fuera.
¿Qué ocurre pues, cuando, milagrosamente, llega un momento en el que no está sucediendo absolutamente nada a nuestro alrededor y no encontramos actividad que llevar a cabo? No tan solo nos aburrimos, si no que no somos capaces de procesar tal emoción. Estar constantemente expuestos a estímulos provoca que la ausencia de ellos nos haga sentir, además, angustia, inquietud, y la sensación de estar perdiendo el tiempo.
La no eventualidad es algo que forma parte de la vida, y debemos aceptarla. No siempre ocurrirá un suceso a nuestro alrededor, y esto es perfectamente normal. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan esa paz cada cierto tiempo. Necesitan ese momento de pausa para, simplemente, disfrutar el momento, para meditar, para pensar, para no hacer nada. Está bien que nos aburramos de vez en cuando.
martes, 1 de febrero de 2022
RABIA
Cualquier persona es capaz de la más brutal y extrema violencia bajo las circunstancias adecuadas.
viernes, 28 de enero de 2022
EQUILIBRIO FÚRICO
Puede que no sea moral ni éticamente correcto desearle el mal a alguien. Quién sabe, cada cual opinará distinto según su cultura y educación. De lo que sí estoy segura es de que es una respuesta natural a un trato vejatorio por parte de otros hacia nosotros. No voy a reprimir ese sentimiento para ser moralmente superior, o porqué perdonar se considere lo más maduro emocionalmente. Puedo perdonar (hasta cierto punto), lo que no puedo es pretender que le deseo el bien a alguien que me ha manipulado, que me ha engañado, que no se ha portado conmigo con deferencia, y que me ha menospreciado. Deseo que a esa persona le ocurra, como mínimo, lo mismo que me ha hecho a mí. Y más que eso, deseo que dentro de sí mismo tenga lugar un cambio, que se encienda un interruptor que le haga ver todo el mal que ha hecho y sienta la más tremenda e insoportable culpa. Quiero que mire hacia atrás y sea plenamente consciente de su comportamiento, y que así pueda rectificar y crecer como ser humano. Quiero que se sienta ruin y despreciable, y más que nada, que se arrepienta de sus deleznables actos.
No voy a fingir por el mero hecho de contentar a otras personas. El que quiera es libre de hacerlo. Yo me voy a permitir sentir mis más puras emociones, producto de la maldad de otras personas. No voy a encerrar en lo más profundo de mi ser la penumbra creada por otros para que me destroce desde dentro.
Por supuesto que le deseo al mal a otras personas. Les deseo el mal porque no es más que la consecuencia de sus propios actos. Les deseo el mal, porque quiero que dejen de hacer el mal a otros. Deseo que, ojalá, el mal les haga bien.