Olvido. La mayoría lo hemos presenciado y todos lo hemos vivido. Nuestra mente descarta la información trivial para dejar espacio a asuntos más relevantes. Por lo general no le damos importancia a estas pequeñas lagunas en nuestra memoria, es algo que sucede continuamente; la ropa que vestiste hace dos veranos, la receta que viste en televisión la semana pasada, el color de las flores expuestas en aquel escaparate, la melodía que sonó en la radio mientras te duchabas. Datos e información que nuestra mente no considera útiles ni relevantes, y que por lo tanto, deben ser eliminados para así poder guardar aquello que realmente importa.
Pero en ocasiones este mecanismos falla, y lo que nos importa empieza a desaparecer de nuestra memoria por determinadas circunstancias. Cuando perdemos estos recuerdos y experiencias perdemos algo más que una porción de memoria, si no todo lo que nos ha llevado a ser quienes somos, lecciones de vida, fracasos y logros, momentos felices y traumáticos, personas que han dejado huella o un vacío imponente. Todo lo que nos ha construido a lo largo de nuestra vida.
Así que realmente... ¿Qué sucede cuando empiezas a olvidar? ¿Sigues siendo tu mismo o te conviertes en otra persona? ¿Qué se siente al ser esta "nueva persona" que ha aparecido debido a una desaparición? A pesar de que todas estas cuestiones inflaman mi curiosidad, me horroriza llegar a descubrir las respuestas. Temo que llegue el día en que mi mente pierda las riendas, dejando mi cuerpo a merced de un completo desconocido.