lunes, 24 de septiembre de 2018

LIRIO MARCHITO

Durante los más oscuros y terribles pensamientos, cuando me siento invadida por la tristeza y la desesperanza, es cuando me sacude la certeza de que realmente nunca voy a ser feliz.
No puedo decir que mi vida sea mala en absoluto, si no todo lo contrario. Tengo una maravillosa familia que me quiere y me apoya, amigos en los que confiar, un techo bajo el que puedo cobijarme, comida y agua frescas, y algún que otro capricho que me doy a mí misma de vez en cuando. Así que puedo afirmar que sí soy feliz, pero nunca lo seré por completo.
Por mis circunstancias personales y por las mismas limitaciones físicas del mundo y universo en el que vivimos, sé que jamás podré experimentar todo lo que mi corazón y mi alma profundamente anhelan. Todas esas fantasías dignas de la mente más creativa y perturbada, capaz de crear criaturas misteriosas y personajes tétricos. Todas esas vidas extravagantes, plagadas de actos sociales en los que coincidiría con personas sumamente interesantes, o en las que huiría muy lejos de la civilización y conviviría con grupos de animales. Todas esas habilidades que tras años y años de práctica y esfuerzo alcanzarían su máximo potencial. Todos los olores, sonidos, tactos y sabores desperdigados por el mundo, capaces de despertar en mis sentidos placeres indescriptibles.

Todas esas emociones que sencillamente, jamás saldrán de mi mente.


domingo, 16 de septiembre de 2018

ANCLAJE DE GUÍA


Cada vez necesito de un ancla más pesada que me mantenga en la superficie.
Poco a poco mis temores van siendo aplacados por la confianza y la osadía, y emprendo vuelos hacia altitudes de vértigo.
Y es que cuanto más alto vuelo, más pequeño se ve todo ahí abajo. Todos los problemas que me mantenían en estados de insomnio parecen ridículos. Aquellos comentarios desafortunados y miradas de desprecio en el trabajo ya no tienen la más mínima importancia. El cúmulo de rabia y tristeza que he ido creando con el paso del tiempo se disuelve en un mar de serenidad. Aquí arriba me alejo de todo lo mundano, y quedo en consonancia con mi propia existencia.

Con cada vuelo gano más fuerza, y necesito de un ancla más pesada. Porque cuanto más alto vuelo, menos deseo tengo de regresar a tierra.


martes, 11 de septiembre de 2018

CALMA NOCTURNA

Early bird o night owl.

Sin duda yo formo parte del segundo grupo. No porque mi mayor periodo de actividad se dé durante la noche, o porque me acueste a altas horas de la madrugada. Simplemente me encanta la noche.
Abarca las horas las cuales reúnen todo aquello que me hace sentir en completa calma y tranquilidad.

Salgo a la calle y a penas hay unas pocas personas en ella, la mayor parte de las cuales se dirige a sus casas para obtener un merecido descanso después de un largo y extenuante día.
Todo está en silencio, en paz. No se escucha el bullicio constante de la gente, ni los estruendosos motores y cláxones de los automóviles, ni el sonido de la música proveniente de las tiendas cercanas,
A estas horas puedo observar a los murciélogas volando alrededor de las farolas más altas. Son unas criaturas que desde que puedo recordar me han inspirado una gran fascinación, y ser testigo de su rutina nocturna es una de mis pequeños placeres.
Y con un poco de suerte, alejándome un poco de la civilización, soy capaz de vislumbrar el firmamente en todo su esplendor. Toda su belleza e inmensidad sobre un lienzo de ébano, que me permiten lanzar, por un fugaz momento, todos los problemas lejos de este mundo.

Dificilmente encontrarás algo que te perturbe durante las horas más oscuras. Es una desgracia que muchos seres humanos la mancillen cometiendo actos depravados y crueles.


sábado, 8 de septiembre de 2018

BOLA DE CRISTAL

A lo largo de mi vida nunca he encajado en ninguna parte. En cada una de las distintas etapas que he atravesado, no he sentido un verdadera sentimiento de pertenencia.
Diría que en el colegio es cuando todo resultaba más sencillo. Simplemente estabas con quien deseabas, hacías lo que te hacía feliz y no tenías mayores preocupacioes. Todo esto por supuesto, dentro de nuestras posibilidades.
En el instituto... Todo empieza a cambiar. Empiezas a sentir la presión del resto por alcanzar la marca de excelencia de la sociedad, lo cual implica en gran parte de los casos ser alguien que no eres. Vestir de forma que no te hace sentir bien, no disfrutar de ciertos placeres porque el resto no los comparte, no cumplir sueños porque a otros les parecen irreales, tener que cumplir de manera constante expectativas de grupo y sociales que son sencillamente ridículas.
Tras mi paso por la universidad y durante mi estrepitosa carrera laboral, todo el daño sufrido en etapas anteriores me han hecho aun más difícil la tarea de encajar, tanto que al final de todo me siento absolutamente agotada. Y no debería ser así.

Hay unas pocas personas a las que realmente quiero y aprecio, y sé que estas siente lo mismo por mí.
Aun así, mi alma se siente completamente aíslada de todo lo que me rodea. No he conseguido encontrar a nadie que comprenda por completo el universo en el que vivo, los demonios que me atormentan incesantemente, las experiencias que me hacen sentir viva, las pasiones que hacen que mi corazón se ilumine.
Lo peor de todo esto es que empiezo a separarme de algunas de las almas que me rodean. Sé que forma parte de la vida separarse de seres queridos. No porque haya odio o malos sentimientos involucrados, sino simplemente porque vamos creciendo y evolucionando, lo que en ocasiones conlleva tomar caminos separados.

Aun así, no puedo evitar sentirme completamente sola en mi mundo.


domingo, 2 de septiembre de 2018

DILEMA VITAL

No sé cómo dejar de existir sin dejar de vivir. Es algo que me atormenta desde que puedo recordar.
Sin duda hay miles de experiencias que deseo vivir y múltiples recuerdos que ansío crear. Todo aquello que puede ofrecer este mundo me resulta realmente asombroso y fascinante, desde la más diminuta célula hasta la más alta de las montañas. Las maravillas de las que es capaz la mente humana, creando obras de arte que hacen emerger sentimientos ocultos o descubriendo curas contra enfermedades que hasta hace algunos siglos infundían terror.
De la misma forma, la mente humana puede llevar a cabo creaciones oscuras o funcionar de forma no demasiado eficiente. Así, mis demonios van drenando mi energía poco a poco, y se posan sobre mis hombros obligándome a llevar ese peso cada día. Convierten acciones completamente triviales en un cúmulo de pensamientos catastróficos que no me dejan ver más allá. No me dejan percibir toda la belleza que hay detrás de esa tela oscura y deforme.
Y es que en el fondo, el verdadero problema es que no sé cómo vivir conmigo misma.