lunes, 2 de octubre de 2023

DELIRIO DE MORTANDAD

 Es agotador sentir casi constantemente que el final es inminente. Que en cualquier momento todo puede acabar de forma grotesca y terriblemente dolorosa.
¿Cómo no sentirlo teniendo en cuenta el mundo que habitamos? Un mundo en el que estamos a merced de las ambiciones y las crueldades de unos pocos humanos que podrían acabar con todo tomando una simple y rápida decisión. En el que todo podría saltar por los aires si uno de tantos programas informático fallara un comando que resultaría ser crucial para mantener a ralla cientos de miles de armas. En el que crecen las desigualdades y la tensión entre personas, de manera que cualquier pequeña chispa puede desatar una llamarada de violencia injustificada. Todo eso sin contar con las catástrofes naturales que suceden sin intervención del ser humano.
Es agotador seguir día a día, planear un futuro que quizá no exista. 


TORBELLINO APACIGUADOR

No hay orden sin caos, al igual que no hay luz sin sombra.
Estos opuestos suelen representarse como distintas caras de una misma moneda, y en cuantiosas ocasiones uno no excluye al otro. En realidad, uno no puede existir sin el otro.
No se trata de representar la tradicional batalla entre el bien y el mal, si no de un viajero que recorre una senda en la ocurren eventos de cualquier naturaleza. Estos tendrán características positivas, o negativas, según a quién afecten. Así en que en realidad, será de ambos tipos al mismo tiempo.
Todo el orden engloba caos, y todo el caos engloba orden.