domingo, 12 de agosto de 2018

SENTENCIA ARROLLADORA

Tratar de hacer que una persona se sienta mejor diciéndole que otros lo están pasando peor en el mundo es completamente contraproducente. Da a entender que, salvo que lo que nos esté ocurriendo sea lo peor imaginable, no tenemos derecho a sentirnos abatidos. Y de ser así, debemos avergonzarnos por ello.
¿Cómo osamos estar tristes si otros tienen problemas muchísimo peores que los nuestros? ¿Cómo es que nos sentimos desolados, si para el resto no existe un motivo aparente? ¿Qué derecho tenemos a quejarnos si deberíamos estar sumamente agradecidos por no ser consumidos por hambrunas y pestilencias?
Basta. Basta de intentar levantar el ánimo mediante sentencias dilapidarias. Los problemas son problemas, sea cual sea su gravedad, y por lo tanto no deben ser invalidados. Si lo único que va a salir de vuestras bocas son cosas así, por favor acogeos al proverbio árabe que dice si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, entonces no digas nada.


lunes, 6 de agosto de 2018

ATADURA INVISIBLE

Parece que nos cuesta aceptar que alguien se niegue a cumplir una petición, incluso muchos llegan a indignarse de la forma más atroz. Por supuesto nos presentarán argumentos para hacernos entender que la otra parte debe aceptar, y entre los más habituales encontramos los siguientes:
- Se lo he pedido amable y educadamente.
- Le hice un favor hace X tiempo, por lo que me lo debe.
- Él/ella lo hace mejor que yo.
- No le cuesta nada, es un momento.
-  Quedará muy mal ante X persona/s si no acepta.

¿Por qué asumimos que el resto de seres humanos nos deben algo? Sin duda, una de las cosas que más me maravilla y fascina de este mundo es el altruismo y cómo podemos llegar a unirnos y trabajar en equipo para prestar ayuda a quien más la necesita. Sin embargo no está escrito en ningún lado que nadie nos deba absolutamente nada. Nos han enseñado a obedecer hasta la más ridícula y mísera orden simplemente para ser "amables", e incluso nos llegamos a sentir culpables si nos negamos a hacer un favor. Por supuesto que debemos ser amables los unos con los otros, pero no sumisos. No tenemos motivo para contentar a todo aquel que nos lo pida. 
Puede que la otra persona se enoje si nos negamos a hacer lo que se nos pide, pero eso no significa que lo que deberiamos haber hecho es aceptar.