Hay pocas cosas que me brinden tanto deleite y felicidad como la convivencia con otro ser que no sea humano. Se trata de un tipo de unión desprovista de maldad y egoísmo, siendo genuina en todos sus aspectos. Con ello me refiero a una convivencia respetuosa, en la que no se traspasan los límites del otro y se le permite vivir tranquilamente.
No se requiere nada más que lo esencial en la vida; cuidar de quién depende de ti, compañía mutua sin la obligación de rellenar silencios, respeto hacia el espacio ajeno, estar presente cuando el otro lo necesite, y amar al otro en su conjunto.
No entiendo porqué no aplicamos los mismos preceptos para relacionarnos con otras personas.
martes, 31 de mayo de 2022
SENTIMIENTO DE TERCIOPELO
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