En múltiples ocasiones me he encontrado a mí misma deseando ser como esas personas realmente activas y sociables, que siempre quieren salir a tomar una tapas, pasar la noche de fiesta e irse de acampada durante tiempo indefinido. El problemas es que a veces las relaciones llegan a un punto en que se tornan intolerables para mí.
Para muchas personas tengo un medidor, que cuando llega a su límite significa que necesito un descanso. No es que no quiera o aprecie a esa persona, ni mucho menos. Es que un exceso de actividad social me agota mentalmente, y me afecta. Me irrito con la mínima tontería, estoy a la defensiva sin motivo, lo que escucho me parece mal, me fuerzo a mí misma a ser sociable, etc. En fin, que me transformo en una auténtica amargada.
Para que esto no ocurra necesito pasar tiempo conmigo misma, disfrutar de mis aficiones, contemplar el mundo, o simplemente no hacer absolutamente nada y dejar a mi mente reposar.
Y cuando este periodo de asueto llega a su fin, me encuentro completamente renovada, con la energía y el deseo de llevar a cabo cualquier actividad social que se me plantee.
En múltiples ocasiones me he encontrado a mí misma deseando ser como esas personas realmente activas y sociables. Pero sé que no soy así ni jamás lo seré.
Hace tiempo pensaba que la raíz del problema residía en mi forma de ser. Hoy por hoy sé que el verdadero problema era que no me aceptara tal y como soy.
miércoles, 24 de mayo de 2017
jueves, 11 de mayo de 2017
DESEOS MALDITOS
Supongamos que un buen día se nos ofrece la siguiente posibilidad:
Obtenemos el poder de erradicar de la faz de la tierra toda enfermedad. No sólo eso, si no que también estaríamos exentos de todo mal que afecte al buen funcionamiento de nuestro organismo, como el hambre, las temperaturas extremas o la deprivación de sueño. Con tan solo desearlo, eliminaríamos de un plumazo todo ese sufrimiento.
Pero no todo es de color de rosa, ya que nuestra decisión tiene consecuencias. Al eliminar todos estos factores, la esperanza de vida se alargaría y se incrementaría la población, con todo lo que ello supone: consumo acelerado de recursos naturales, ocupación de hábitats de otros seres vivos, masificación de poblaciones, inicio de guerras por la comida y el agua, etc.
He aquí el problema. ¿Estarías dispuesto a usar el poder concedido... o no?
domingo, 7 de mayo de 2017
MUERTE
Me aterra la muerte. Cuando pienso en el día en que abandone este mundo, me recorre un escalofrío intenso. A pesar de que es algo a lo que me enfrento a menudo, y es la única verdad irrefutable de este mundo, algo natural y que empieza a suceder desde el momento en que nacemos.
Quiero seguir aquí, necesito seguir aquí. Saber qué ocurrirá en el mundo y más allá de las fronteras del espacio, cómo evolucionará la sociedad, qué nuevos avances verá la humanidad, qué conocimientos tomarán el lugar de aquellos que consideramos hoy en día irrefutables, si nos reconciliaremos con la naturaleza y con nosotros mismos.
Por supuesto, sería pretenciosa si dijera que este motivo es el único causante de mi miedo.
Tampoco deseo partir hacia esa desconocida oscuridad de la que nadie regresa. En el fondo me gusta pensar que cuando morimos, renacemos en otro lugar, otro tiempo, e incluso otro universo. Que se nos concede otra oportunidad. Esto, naturalmente, es una simple creencia personal.
Cruzar esa puerta, sin tan siquiera saber si hay algo detrás de ella, es aterrador.
Quiero seguir aquí, necesito seguir aquí. Saber qué ocurrirá en el mundo y más allá de las fronteras del espacio, cómo evolucionará la sociedad, qué nuevos avances verá la humanidad, qué conocimientos tomarán el lugar de aquellos que consideramos hoy en día irrefutables, si nos reconciliaremos con la naturaleza y con nosotros mismos.
Por supuesto, sería pretenciosa si dijera que este motivo es el único causante de mi miedo.
Tampoco deseo partir hacia esa desconocida oscuridad de la que nadie regresa. En el fondo me gusta pensar que cuando morimos, renacemos en otro lugar, otro tiempo, e incluso otro universo. Que se nos concede otra oportunidad. Esto, naturalmente, es una simple creencia personal.
Cruzar esa puerta, sin tan siquiera saber si hay algo detrás de ella, es aterrador.
viernes, 5 de mayo de 2017
PASADO ALTERADO
Muchas veces he escuchado eso de "todo tiempo pasado fue mejor" o "más vale malo conocido que bueno por conocer". Es una creencia extendida y bien arraigada. Además, normalmente hablamos y nos hablan del pasado con nostalgia. Echamos de menos ese tiempo en el que residen nuestro buenos y maravillosos recuerdos, repletos de felicidad.
Pero cuanto más pienso en ello más creo que dicha creencia no es del todo correcta.
Creemos que fue mejor por el simple hecho de que ya sabemos cómo termina la historia. Y si dicha historia tiene un final feliz, muchísimo mejor. Por así decirlo tenemos un control del pasado porque conocemos su desenlace, por lo tanto nos parece mejor. Al menos mejor que el presente, ese tiempo incierto, lleno de posibilidades y desenlaces misteriosos.
Por lo tanto, a mi modo de ver, la frase más bien sería "todo tiempo pasado nos parece mejor".
Si me dieran la oportunidad de volver al pasado y repetir de nuevo toda mi vida desde cero, no dudaría un instante. Diría que no. ¿Pero volver atrás, sabiendo todo lo que sé hoy por hoy y conservando todas mis experiencias intactas? Entonces sí que volvería, sin pensarlo dos veces.
Pero cuanto más pienso en ello más creo que dicha creencia no es del todo correcta.
Creemos que fue mejor por el simple hecho de que ya sabemos cómo termina la historia. Y si dicha historia tiene un final feliz, muchísimo mejor. Por así decirlo tenemos un control del pasado porque conocemos su desenlace, por lo tanto nos parece mejor. Al menos mejor que el presente, ese tiempo incierto, lleno de posibilidades y desenlaces misteriosos.
Por lo tanto, a mi modo de ver, la frase más bien sería "todo tiempo pasado nos parece mejor".
Si me dieran la oportunidad de volver al pasado y repetir de nuevo toda mi vida desde cero, no dudaría un instante. Diría que no. ¿Pero volver atrás, sabiendo todo lo que sé hoy por hoy y conservando todas mis experiencias intactas? Entonces sí que volvería, sin pensarlo dos veces.
lunes, 1 de mayo de 2017
VELO TERRORÍFICO
Estoy en mi habitación, a oscuras y echa un ovillo sobre la cama. Ha sucedido algo que ha desatado una poderoso ataque de pánico, por lo que para tratar de calmarme me he visto obligada a recluirme en mi pequeño santuario.
No suele ocurrir, pero a lo largo de mi vida he lidiado en diversas ocasiones con está angustiosa situación. Si se mantiene la calma se puede llegar a controlar y detener su avance, pero es realmente dificultoso, y cuando pierdes las riendas de tu mente todo sucede como una estampida, imparable y poderosa.
Así, me hallo tumbada en la cama en posición fetal, tratando de retraerme sobre mí misma lo máximo posible, tratando de protegerme de lo que se avecina a toda costa.
Empiezo a respirar fuertemente, tarea que se vuelve más complicada a cada segundo que pasa, hasta el punto que siento que me falta el aire.
Los latidos de mi corazón se aceleran y se vuelven más poderosos. Tanto, que puedo sentirlo como si quisiera atravesar mi pecho y escapar de mi cuerpo.
De repente siento todo el poder de la gravedad actuando sobre mí. El pecho empieza a oprimirme, como si una gran losa de piedra cayera sobre él, y las cuatro extremidades se vuelven tan pesadas que me veo incapaz de levantar el dedo meñique si así lo deseara.
Finalmente llega el punto álgido. Esa sensación de que todo lo que me rodea se torna extraño e irreal. Me siento... como en una burbuja, pero a la vez expuesta al entorno. Todo a mi alrededor se siente extraño, desconocido, peligroso. No solo esto, si no que mi mente se turba hasta el punto de que no es capaz de reconocerme. Pierdes la sensación del mundo y de ti mismo.
Sé que es difícil de entender, sobre todo porque ni yo misma soy capaz de encontrar las palabras adecuadas para expresarlo. Pero en cuanto lo sientes es inconfundible.
Poco a poco, todos estos síntomas van remitiendo. Realmente no desaparecen del todo hasta el día siguiente, pero ya se sienten tan solo como un murmullo.
Sé que está situación ha durado unos minutos, aunque no sabría especificar el tiempo exacto. Cada segundo que paso en este estado tortuoso se siente como una eternidad.
Y de esta manera abandono mi espacio seguro, de vuelta al mundo real. Sin fuerzas ni voluntad para enfrentarme a él.
No suele ocurrir, pero a lo largo de mi vida he lidiado en diversas ocasiones con está angustiosa situación. Si se mantiene la calma se puede llegar a controlar y detener su avance, pero es realmente dificultoso, y cuando pierdes las riendas de tu mente todo sucede como una estampida, imparable y poderosa.
Así, me hallo tumbada en la cama en posición fetal, tratando de retraerme sobre mí misma lo máximo posible, tratando de protegerme de lo que se avecina a toda costa.
Empiezo a respirar fuertemente, tarea que se vuelve más complicada a cada segundo que pasa, hasta el punto que siento que me falta el aire.
Los latidos de mi corazón se aceleran y se vuelven más poderosos. Tanto, que puedo sentirlo como si quisiera atravesar mi pecho y escapar de mi cuerpo.
De repente siento todo el poder de la gravedad actuando sobre mí. El pecho empieza a oprimirme, como si una gran losa de piedra cayera sobre él, y las cuatro extremidades se vuelven tan pesadas que me veo incapaz de levantar el dedo meñique si así lo deseara.
Finalmente llega el punto álgido. Esa sensación de que todo lo que me rodea se torna extraño e irreal. Me siento... como en una burbuja, pero a la vez expuesta al entorno. Todo a mi alrededor se siente extraño, desconocido, peligroso. No solo esto, si no que mi mente se turba hasta el punto de que no es capaz de reconocerme. Pierdes la sensación del mundo y de ti mismo.
Sé que es difícil de entender, sobre todo porque ni yo misma soy capaz de encontrar las palabras adecuadas para expresarlo. Pero en cuanto lo sientes es inconfundible.
Poco a poco, todos estos síntomas van remitiendo. Realmente no desaparecen del todo hasta el día siguiente, pero ya se sienten tan solo como un murmullo.
Sé que está situación ha durado unos minutos, aunque no sabría especificar el tiempo exacto. Cada segundo que paso en este estado tortuoso se siente como una eternidad.
Y de esta manera abandono mi espacio seguro, de vuelta al mundo real. Sin fuerzas ni voluntad para enfrentarme a él.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)