viernes, 21 de abril de 2017

SATISFACCIÓN TERRORÍFICA

La base de mi trabajo radica en la dedicación a los demás. Otorgarles las claves y herramientas necesarias para que sean independientes y, en caso de no conseguir este objetivo, permanecer junto a ellos y ofrecerles consuelo, respeto y comprensión en sus momentos más bajos.

Es realmente satisfactorio. Aquellos que os dediquéis a esto lo comprenderéis inmediatamente.
Cuando ves a otra persona lograr sus objetivos, crecer como ser humano y ser mejor cada día, te hace sentir realmente orgulloso de ella. Pero también da real satisfacción poder estar al lado de alguien que no se encuentra en su mejor momento, ofreciéndole un hombro en el que apoyarse, una superficie a la que agarrarse cuando salga a flote.
Y de la misma manera es realmente desgarrador. Es terrible ver por todo el sufrimiento que llega a pasar un ser humano. Todo el dolor que se puede llegar a sentir y el terror que es capaz desencadenar la mente. La impotencia de no poseer la habilidad ni los medios para cambiar la situación y la frustración de fracasar una vez tras otra.
Es un trabajo en el que se viven momentos que quedan marcados en la memoria, dejando recuerdos alegres y otros traumáticos.

Podría dedicarme a algo que me diese más dinero, más tiempo libre, más momentos para cuidarme a mí misma. Podría hacerlo. Y de ser así, sentiría mi alma y corazón tan vacíos como el abismo más oscuro y abrupto. Porque a pesar del dolor, de la tristeza, de la frustración y de la culpa, por todo ello siempre pasarán la felicidad, la alegría, la satisfacción, las risas, el orgullo y la autorealización.

Porque que algo tenga un lado oscuro y terrible no debe hacernos dar un paso atrás, todo en la vida tiene esa parte desagradable. Es nuestro deber sobreponernos a esto y encontrar el lado bueno.
Nunca dejéis pasar una oportunidad por que haya algo que resulte terrorífico. Hacedlo, con miedo, pero hacedlo.


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