miércoles, 12 de abril de 2017

EN MI HISTORIA SOY...

Toda historia que se precie cuenta al menos con un héroe y un monstruo. A medida que avanza la narración tendrán diversos encuentros emocionantes, en los que pondrán a prueba sus habilidades y valor. Algunas veces el héroe saldrá vencedor para regocijo de todos, mientras que otras será el monstruo el que se lleve la victoria.
Cada uno de nosotros nos consideramos los héroes de nuestras propias historias. ¿Cómo no hacerlo? Somos el protagonista principal, alrededor del cual gira toda la trama. Es inconcebible verlo de otra forma. Mientras tanto, todo aquel que se cruce en nuestro camino y nos dificulte avanzar será el monstruo de nuestra aventura. Pero para estos malvados seres... ¿Qué somos nosotros? No el héroe desde luego, dado que estamos tratando de derrotarlo para continuar nuestro camino. Entonces... ¿Qué?

Es curioso que nos tengamos en tan alta estima que no nos demos cuenta que nosotros mismos somos los monstruos en las historias de otros. Actuamos como tales, aunque no lo veamos.

  • Porque siempre nos creemos generosos y bondadosos, pero no consideramos que también actuamos en nuestro beneficio.
  • Porque siempre mencionamos lo odiosa que es la mentira, pero en más de una ocasión hemos mentido a un ser querido.
  • Porque siempre hablamos de la persona que nos rompió el corazón, pero nunca mencionamos los corazones que hemos roto.
  • Porque siempre recordamos las decepciones que nos han causado, pero olvidamos las veces que hemos decepcionado.

Que seamos el personaje principal de nuestra historia no significa que seamos héroes. Tal y como son descritos en las leyendas, nosotros no poseemos la verdad absoluta, ni un corazón puro, ni una moral férrea. Somos seres humanos, generosos, bondadosos, valerosos y determinados. Pero también erramos, actuamos egoístamente, causamos pesar, mentimos y destruimos.
No debemos olvidar que los monstruos de nuestras historias, son héroes en las suyas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario