martes, 18 de abril de 2017

DESCANSO DE REALIDAD

En múltiples ocasiones me encuentro a mí misma desconectada de la realidad, imaginándome en situaciones idílicas que sé que nunca ocurrirán, pero que me resulta satisfactorio aunque sea tenerlas en mi cabeza durante un instante.
Un exceso de realidad termina por resultarme intolerable. Mi mente se embota de tal manera que no es capaz de funcionar debidamente, y cualquier nimiedad me irrita. Es por ello que, de tanto en tanto, cierro la puerta con llave y pestillo a todo estímulo exterior. En alguna ocasión he escuchado reproches al respecto. "Desconectar no es una solución", "Debes enfrentarte a tus problemas", "No puedes hacer desaparecer lo que te molesta ignorándolo". 
Todo lo contrario. Mi problema es un exceso de realidad, y no voy a combatir el fuego con más fuego, es absurdo. Es por ello que de vez en cuando necesito meterme en mis pequeños mundos de fantasía, así que me tomo unas cortas vacaciones haciendo lo que otorga más paz a mi espíritu.
Leo durante horas, transportándome al mundo que el autor ha descrito tan detalladamente, y sintiendo como si cada personaje fuese un querido amigo. Dibujo con todo lo que tengo a mano y dejo volar mi creatividad, de manera que puedo empezar con la silueta de una preciosa muchacha y terminar pintando un paisaje caótico y lleno de color. Veo un maratón de esa saga que tanto adoro, esa saga que se siente como regresar al hogar. Me tumbo en el sofá y me queda mirando el techo, permitiendo a mi mente reorganizar sus pensamiento, creando unos más agradables y desechando los menos placenteros. O simplemente no hago absolutamente nada.
Tras mis adoradas vacaciones en universos inventados, mi mente se encuentra completamente energizada, con fuerzas suficientes como para regresar de nuevo al mundo y enfrentarlo con optimismo y calma de espíritu.

De vez en cuando, todos necesitamos escapar de esta realidad y sumergirnos en otros mundos. Nuestros propios mundos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario