Cada vez necesito de un ancla más pesada que me mantenga en la superficie.
Poco a poco mis temores van siendo aplacados por la confianza y la osadía, y emprendo vuelos hacia altitudes de vértigo.
Y es que cuanto más alto vuelo, más pequeño se ve todo ahí abajo. Todos los problemas que me mantenían en estados de insomnio parecen ridículos. Aquellos comentarios desafortunados y miradas de desprecio en el trabajo ya no tienen la más mínima importancia. El cúmulo de rabia y tristeza que he ido creando con el paso del tiempo se disuelve en un mar de serenidad. Aquí arriba me alejo de todo lo mundano, y quedo en consonancia con mi propia existencia.
Con cada vuelo gano más fuerza, y necesito de un ancla más pesada. Porque cuanto más alto vuelo, menos deseo tengo de regresar a tierra.
Poco a poco mis temores van siendo aplacados por la confianza y la osadía, y emprendo vuelos hacia altitudes de vértigo.
Y es que cuanto más alto vuelo, más pequeño se ve todo ahí abajo. Todos los problemas que me mantenían en estados de insomnio parecen ridículos. Aquellos comentarios desafortunados y miradas de desprecio en el trabajo ya no tienen la más mínima importancia. El cúmulo de rabia y tristeza que he ido creando con el paso del tiempo se disuelve en un mar de serenidad. Aquí arriba me alejo de todo lo mundano, y quedo en consonancia con mi propia existencia.
Con cada vuelo gano más fuerza, y necesito de un ancla más pesada. Porque cuanto más alto vuelo, menos deseo tengo de regresar a tierra.
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