Obtenemos el poder de erradicar de la faz de la tierra toda enfermedad. No sólo eso, si no que también estaríamos exentos de todo mal que afecte al buen funcionamiento de nuestro organismo, como el hambre, las temperaturas extremas o la deprivación de sueño. Con tan solo desearlo, eliminaríamos de un plumazo todo ese sufrimiento.
Pero no todo es de color de rosa, ya que nuestra decisión tiene consecuencias. Al eliminar todos estos factores, la esperanza de vida se alargaría y se incrementaría la población, con todo lo que ello supone: consumo acelerado de recursos naturales, ocupación de hábitats de otros seres vivos, masificación de poblaciones, inicio de guerras por la comida y el agua, etc.
He aquí el problema. ¿Estarías dispuesto a usar el poder concedido... o no?
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