jueves, 16 de febrero de 2017

FUTURO INCIERTO

Cada día viene y pasa como una hoja arrastrada por el viento. Algunos repletos de risas y momentos memorables, rodeada por mis seres queridos y sintiéndome completa. Otros... Otros simplemente no merece la pena tan siquiera recordarlos.

El presente es un término que a mi mente le resulta bastante cómodo. Es lo que tenemos ahora mismo, estás viviéndolo, sintiéndolo... Está ocurriendo en este mismo instante.
Para el pasado ocurre más o menos lo mismo, es algo que ya he vivido, y más o menos tengo la certeza de que ha sido real.
Pero en lo que respecta al futuro... eso es otra historia. El futuro inmediato puedo llegar a "verlo", es algo que siento cercano, algo que está en cierto modo más planeado, y cuyas posibilidades de ir mal son menores. Pero el futuro lejano es el que me resulta más extraño, y hace que se formulen múltiples preguntas que en mi cabeza sobre ese tiempo tan incierto y tan oscuro, sin que pueda darles respuesta a ninguna de ellas. ¿Me habré independizado? ¿Tendré tan siquiera un techo en el que vivir? ¿Tendré un trabajo más o menos estable? ¿Me veré abrumada por las facturas? ¿Que será de mis relaciones familiares? ¿Serán iguales? ¿Podré hacer nuevos amigos? ¿Habré perdido a los que tengo ahora?

No es que el futuro lejano me inquiete o me aterre. Me preocupo muchísimo más por los problemas actuales que por lo que pueda pasar en el futuro. Sin embargo lo que mi mente no alcanza a comprender es como tanta gente puede estar tan segura sobre sus futuros. Saben casi a ciencia cierta que tendrán una casa en la que formarán una familia. Cada día acudirán a su puesto de trabajo, y cada tanto tendrán unas maravillosas vacaciones en las que aprovecharán para realizar un viaje al extranjero con su perfecta familia. Cuando se jubilen podrán entonces disfrutar de sus seres queridos y sus aficiones, tranquilos y con buen estado de salud, hasta que llegué el apacible final.
Comprendo que esta visión de futuro otorga muchísima paz y tranquilidad. Es mucho mejor imaginar un futuro en el que todo va bien y no otro en el que pueden existir posibilidades menos agradables.
Aún así me resulta complicado cómo pueden tener toda su vida detalladamente planeada, cuando todo puede irse al traste en un mísero instante. Tan solo en un mísero segundo nuestra vida puede dar un giro de 180 grados, e incluso podemos llegar a perder todo cuánto poseemos.
Creemos erróneamente que estamos al mando, cuando somos meras marionetas del tiempo. Como esas hojas movidas por el viento.


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