sábado, 2 de junio de 2018

LA MANO OPRESORA

Es un pánico intenso que te invade. Sientes el profundo peso de las miradas, el tiempo deteniéndose mientras el miedo recorre tu cuerpo, la necesidad de escapar de la abrumadora esa abrumadora situación. Lo que para otros son tareas sencillas y acciones cotidianas, para mí consistía en un sufrimiento constante; hablar delante de una multitud, realizar una llamada telefónica, preguntar a un desconocido una dirección, acudir a una fiesta de cumpleaños...
Aquellos que no se sienten invadidos por un profundo temor ante estas situaciones no llegan a entender lo duro que puede llegar a ser, ya que no es tan solo el miedo que se siente durante ese preciso instante, es la angustia que te invade las horas, días o semanas previas.
Es un temor constante que no te da tregua y te impide disfrutar plenamente de momentos que podrían llegar a ser inolvidables.
Lo peor de todo es que sabes que realmente no hay nada que temer, pero no puedes hacer nada para evitarlo.


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