La mayoría nos postulamos del lado de la justicia. Cuando ocurre un evento que viola los derechos humanos, que daña a los seres vivos o que priva de las más mínimas libertades, arremetemos contra loa malechores y proclamamos ¡justicia!
Dándole vueltas al asunto he llegado a la conclusión que en ocasiones confundimos la justicia con una satisfacción sustitutoria. Es una justicia hecha puramente para satisfacer un sentimiento desagradable, un acto despreciable contra un ser querido o nuestra persona. En estos casos la verdadera justicia no existe.
La verdadera justicia ante un asesinato consistiría en devolver a la vida a esa perosna. La verdadera justicia ante un robo sería devolver todo lo hurtado. La verdadera justicia ante una violación sería poder volver atrás y que ese suceso no ocurriera jamás. Por desgracia todo esto es, si no imposible, áltamente improbable. Es por eso que tenemos que crear un parche para así tratar de restablecer en cierta medida el equilibrio en el mundo. Desgraciadamente, en muchas ocasiones ese parche es incapaz de traer el equilibro a nuestro interior.
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