Observar a través de la ventana de un vehículo es uno de esos pequeños placeres de la vida, ya sea de un coche, un autobús, un tren o un avión. En cuanto voy a realizar un viaje como pasajera, simplemente me siento, me abrocho el cinturón, me pongo mi música y me dispongo a emplear el tiempo de viaje a observar a través de la ventana.
Observo los árboles recortados en el cielo, las largas y tranquilas playas, las calles repletas de gente que se apresura hacia su destino, a esas personas asomadas en el balcón de su hogar, las nubes grises que vaticinan lluvia, los pequeños animales que corretean por los campos cercanos,
Es algo que realmente disfruto durante esos largos viajes, activa mi mente y me imbuyo de mis propios pensamientos y emociones.
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