domingo, 12 de marzo de 2017

HIPOCRESÍA DESAPERCIBIDA

Eres un hipócrita.

Es una frase que se oye demasiado a menudo en múltiples ámbitos y conversaciones. Dejamos escapar estas palabras con total autoridad, como si nos pertenecieran, como si este término a nosotros nos fuera completamente ajeno.
"Eres tú el que eres un hipócrita. Yo tengo mi conciencia tranquila, ya que me adhiero completamente a mi férreo sistema de valores y mis actos concuerdan exactamente con lo que pienso."
¿Estamos completamente seguros de que en realidad... No somos un poco hipócritas?

Despreciamos la mentira, pero todos mentimos en algún momento, por motivos que consideramos mejores o peores.
Despreciamos a los que hacen daño a otras personas, sin embargo nosotros también lo hacemos en ocasiones, sin ni tan siquiera percatarnos de ello.
Despreciamos a los que son egoístas, pero nosotros también actuamos en nuestro beneficio.
Despreciamos la injusticia, aun cuando nosotros mismo las cometemos o somos partícipes de ellas.

No con esto quiero decir que esté mal llamar hipócrita a alguien. Simplemente no debemos olvidar que todos nosotros actuamos en múltiples ocasiones de forma contraria a la que pensamos, debido a las circunstancias, motivos personales, etc.
Y es que parece ser que resulta prácticamente imposible no ser un hipócrita, pues está en nuestra naturaleza ser seres contradictorios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario