A veces creo que estoy perdiendo la cabeza. Que mi mente magnifica todo evento y lo convierte en una catástrofe de dimensiones colosales. Pero no puedo evitar creer que estoy en lo cierto al reflexionar sobre el mundo en el que vivimos
Miro a mi alrededor y lo único que veo es una distopía que cada día se vuelve más y más terrorífica. La sociedad ha perdido el sentido de comunidad y se hunde sin control en el individualismo y el egocentrismo, los cuales nos aíslan y nos hacen ser cada vez más desconfiados y recelosos de nuestro vecinos. Nos vemos controlados por necesidades impuestas por entes desconocidos, que nos mantienen pegados a una pantalla continuamente sin prestar atención a lo que realmente importa. Guerras que tan solo sirven para mantener a los poderosos en sus puestos privilagiados, y que no dejan más que un rastro de cadáveres, familias desoladas, y ciudadeas destrozadas. Gobiernos que poco a poco nos arrebatan la libertad de movernos y vivir en el mundo como nos plazca, controlando hasta el más mínimo detalle de nuestra vida. No somos más que marionetas de una obra de teatro representada para un público escaso y carente de humanidad.
Sin embargo, no parece que a nadie le turbe esta realidad. Es un secreto a voces, que se discute en reuniones y se comenta entre compañeros y familiares, pero no pasa de ser más que una molestia.
Conservamos lo suficiente como para encontrarnos cómodos dentro de la miseria y temer perder lo poco que tenemos.
Ansío que todo aquello que se nos narraba a través de historias o mostraba a través de películas ocurriese de verdad. Que hubiese revueltas que reivindicaran por los derechos de todos los seres vivos, luchas sin parangón por reclamar lo que es nuestro, por reclamar la libertad de vivir en este mundo sin ser controlados por nadie.
Quiero pensar que en el fondo es un pensamiento que a todos nos quita el sueño por la noche, pero me temo que no sea así, y que a la mayoría los gobierne la ignorancia.
Y es que no sé si estoy perdiendo la cabeza o no. Lo que sí sé, es que este no es el mundo en el que quiero vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario