Tratar de hacer que una persona se sienta mejor diciéndole que otros lo están pasando peor en el mundo es completamente contraproducente. Da a entender que, salvo que lo que nos esté ocurriendo sea lo peor imaginable, no tenemos derecho a sentirnos abatidos. Y de ser así, debemos avergonzarnos por ello.
¿Cómo osamos estar tristes si otros tienen problemas muchísimo peores que los nuestros? ¿Cómo es que nos sentimos desolados, si para el resto no existe un motivo aparente? ¿Qué derecho tenemos a quejarnos si deberíamos estar sumamente agradecidos por no ser consumidos por hambrunas y pestilencias?
Basta. Basta de intentar levantar el ánimo mediante sentencias dilapidarias. Los problemas son problemas, sea cual sea su gravedad, y por lo tanto no deben ser invalidados. Si lo único que va a salir de vuestras bocas son cosas así, por favor acogeos al proverbio árabe que dice si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, entonces no digas nada.
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