Siempre he dicho que para mí el superpoder absoluto es el control del tiempo en todas sus formas: poder viajar al pasado y al futuro, detenerlo por completo, aumentar su velocidad o por el contrario disminuirla.
Cuanto más lo piensas, más te das cuenta de lo ventajoso que podría llegar a ser en la vida diaria. Te permitiría volver atrás si has fallado una pregunta de un examen, pausarlo para poder dormir tanto como desees, o ir hacia adelante para ver antes que nadie algún acontecimiento importante. Y lo que es más, ¡podríamos emplearlo para llegar a ser auténticos héroes! En cuanto supiésemos de un delito a través de las noticias, seríamos capaces de evitarlo con tan solo emplear nuestro poder.
Ciertamente parece tratarse de un poder increíble, plagado de ventajas para su usuario, y hasta podríamos pensar que consistiría en una liberación de las ataduras del tiempo, siempre en marcha para todos nosotros.
Aun así y a pesar de poseer tan magnífico poder, creo que al final no podría evitar ser prisionera del tiempo, ya que en cuanto cometiese un error siempre volvería atrás para enmendarlo. También querría volver al pasado para poder revivir una y otra vez los momentos que más feliz me han hecho. Y sería completamente incapaz de no regresar al pasado para pasar tiempo junto a los seres queridos que ya no están conmigo. Por no hablar de la cantidad de veces que viajaría al futuro para saber si las decisiones que voy a tomar son o no las correctas. Al parecer mi gran superpoder terminaría convirtiéndose en mi maldición personal.
Es innegable que estamos a merced del tiempo, pero si fuésemos nosotros quienes lo controláramos, seguiríamos estando a su completa merced.
No hay comentarios:
Publicar un comentario