Qué ilusos somos al suponer que tenemos el control de algo en nuestras vidas. Supongo que el creer que ejercemos cierto control sobre nuestro destino es un pensamiento que nos ofrece tranquilidad y seguridad. Sin embargo, cualquier mínima interacción, cambio o evento inesperado puede destruir por completo nuestro plan y dejarnos a merced del caos. Cualquier cosa, por pequeña que sea, tiene la capacidad de despojarnos de nuestro poder y quitarnos las riendas de nuestra vida. Lo cierto es que ejercemos más control sobre la vida de los demás que sobre la nuestra misma, tanto que podemos destruir el futuro de otra persona en cuestión de segundos. De la misma forma, ellos pueden acabar con el nuestro sin tan siquiera pestañear.
Citando a Forest Gump, no sé si nuestro destino está escrito o flotamos como hojas en una suave brisa. Pero de lo que sí estoy segura es de que carecemos de control alguno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario