No compreden que me es imposible compartir mis sentimientos y miedos sin más. Para alguien que lleva toda una vida guardándose sus emociones es inconcebible empezar a hacerlo como si se tratara de un capricho. Es algo que requiere mucho tiempo, mucha confianza y sobre todo, perder la creencia de que son cosas que pueden dañarte.
No es una cuestión de desconfianza, si no falta de fortaleza interior.
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