Como agua que se escurre entre los dedos. Quieres atraparlo, necesitas atraparlo, y simplemente escapa de ti como una mariposa que emprende el vuelo.
Perder el interés por lo que te apasiona provoca una de las sensaciones más opresivas y frustrantes que puedan experimentarse.
Al principio no le das demasiada importancia. Crees que ese día no estás de humor y simplemente no te apetece dedicarle tiempo a tus aficiones. Pero cuando ocurre también los siguientes días, semanas, meses... Tu cabeza quiere hacer algo, pero tu corazón no tiene la voluntad ni la energía para ello.
Y llega un punto en el que te preguntas qué va a ser de ti, si esto es el inicio de algo más. Algo que empieza perdiendo tus pasiones ¿en qué puede terminar?
Te preguntas si puedes llegar a perder la voluntad por completo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario